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24 abril, 2008

Príncipes y Principesas



A estas alturas creo que me conoces ya de sobra y que sabes que creo en las hadas y en los cuentos, y que mi reino no es de este mundo sino del mágico mundo de colores... Pero ¡cuánto daño nos ha hecho Disney a tantas generaciones de indefensos seres humanos que hemos sido sometidos a su dictadura! Apenas nos sale el primer diente de leche nos bombardean con historias de principes valerosos y tímidas princesitas, y hala! nosotras a soñar con vestiditos rosas y bailes en palacio. Nos enseñan a esperar modositas a que nuestro príncipe azul venga a caballo para rescatarnos ,hacernos felices y comer perdices.

Yo no he sido una excepción. Mi cuento favorito de toda la vida era (y aunque me pese, es, junto con "Alicia en el país de las maravillas") "La bella durmiente": Aurora caía bajo la maldición y Felipe (eres tú, mi príncipe azul, que yo soñé.... escúchala, es tronchante) la rescataba con un beso de amor. Y descubrían que se habían querido siempre y eran felices pa los restos.

Ojalá las cosas fueran tan fáciles en la vida real. Pero Ja!, resulta que la realidad es otra bien distinta: A Aurora le cayó la maldición pero no se quedó dormida; se casó con otro para ir matando el aburrimiento mientras el príncipe llegaba (qué poca cabeza, hija mía).Y Felipe se perdió por el camino besando princesas equivocadas, dió varios rodeos ,cayó en las redes de la bruja Avería y cuando llegó hasta Aurora aún no había dado muerte al dragón y le quedaba mucha batalla por librar. Pero aún así la besó. Y ella abrió los ojos. Y cuando vió el panorama y a su héroe rodeado por el enemigo, en lugar de poner pies en polvorosa se quedó a su lado (porque era una tía valiente en el fondo), se remangó el vestidito rosa y luchó codo con codo junto a Felipe para acabar con la mala bestia.

Y fueron felices , comieron chuletas de dragón a la plancha y ahora hacen la compra con los niños todos los sábados en el Mercadona.
¡Cómo ha cambiado el cuento!



The End

11 julio, 2007

¿Dónde está el país de las hadas??


Llámame loca, pero yo creo en las hadas. Como tú puedes creer en los marcianitos verdes con antenas, en el ratoncito Pérez o en papá Noel. Yo creo en las hadas.

Y cuando voy al campo las presiento con la brisa, las intuyo entre los rayos del sol y las huelo en la hierba fresca. Sé que están ahí, pero por algún motivo no se dejan ver. O tal vez son mis ojos que han perdido su inocencia. Dicen que solo los niños y los animales las pueden reconocer.



Quisiera fotografiarlas y coleccionar sus imágenes, como aquellas afortunadas hermanitas Wrihgt de Cottingley ... Mentes descreídas afirmaron que todo aquello fué una farsa. Yo opino que no; Sir Arthur no podía estar equivocado.
De acuerdo, aquellas hadas de los bosques de Inglaterra parecían recortables de cartulina, eran estáticas, y sus atuendos demasiado modernos para la intemporalidad que les presupone a las hadas. ¿Pero quién lo puede confirmar?, ¿quién nos dice que las hadas no puedan seguir también su propia moda?

Yo sigo saliendo al campo con mi cámara en ristre y mis seis sentidos alerta, dispuestos a percibir cualquer suave susurro, cualquier eco lejano de una risa diminuta, o un pequeño soplo de brisa provocado por el fru-frú de sus alitas.

13 mayo, 2007

Magda: otra de cuentos



Hace unas semanas colgué unas ilustraciones de María Pascual, una de mis dibujantes favoritas de la infancia. Hoy voy con otra: MAGDA. A secas. Sin apellido. En todas sus obras firma con este nombre. Y claro, he intentado buscar información sobre ella (supongo que es mujer) y resulta imposible. Así que lo desconozco absolutamente todo, excepto que de pequeña me flipaban sus dibujos repletos de niñas con flores en el pelo y colores psicodélicos.
Recientemente Todolibro ha editado unas recopilaciones de cuentos infantiles en las que recupera las ilustraciones originales de Magda. Y ahí llego yo con mi scanner dispuesta a hacerlo trabajar hasta echar humo. Sí, soy una ñoña, ya lo sé.

Espero que los disfrutes, y si conoces algún dato sobre su autora te agradecería que me lo contaras o contases.