
Esa es la pregunta del millón: ¿Qué carajo me pongo hoy?. Que antes de vestirme tengo que mirar el parte meteorológico y asomarme por la ventana y salir al balcón para comprobar la temperatura, tratar de adivinar si esa ligera niebla matutina levantará y el sol se abrirá paso, o si el termómetro alcanzará la cifra de ayer: 31 grados. ¡Toma ya!. Y yo con botas, o las botas conmigo.
En pleno proceso de cambio de vestuario , en mi armario conviven estos días los jerseys de cuello vuelto, las camisetas de manga corta, los pantalones de invierno con los pirata ( o corsario, o capri, o como se llamen), los plumas y las cazadoras vaqueras.... un caos. Y me cuesta un rato o más conseguir que todo ese maremagnum de prendas combinen entre sí. Vamos, que lo de vestirme con lo primero que pille estos días no resulta.
Es que a mí las cosas me gustan claras y el chocolate espesito: si es invierno , que sea invierno del de bufanda, guantes y abrigo, y si es primavera camisetitas de manga larga y chaquetitas ligeras que es lo suyo. Porque ponerme vestiditos de tirantes ahora mismo no me apetece.
Y mis axilas no están preparadas, jajajajajajajajaja.
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Por cierto, ayer, 23 DE ABRIL, fué el día del libro y ya es delito que no dijera nada al respecto.Y como también fué San Jordi, felicito desde aquí a todos los Jordis, Gorkas y Jorges. Pero especialmente a uno: Gorka si me estás leyendo, hazme una señal, esto....nada, mejor te mando un mail si eso.