15 junio, 2008

No me toques el culo que no soy sorda



Llega el veranito, llegan las fiestas populares y por supuesto las verbenas!!
Hacía mucho tiempo que no estaba en una. Una verbena de verdad, de las de pueblo de toda la vida, con su "Paquito el chocolatero" y su todo. Y ahí me tienes a mí esta noche saltando y gritando como una posesa, como en los viejos tiempos. Eso es lo bueno que tienen las verbenas de los pueblos que no son el tuyo, que parece que una se desinhibe más y puede hacer el gamba muchísimo más a gusto.

Pero resulta que el baile al aire libre fué rapidamente sustituído por los bares, con sus aglomeraciones de gente, sus empujones para llegar a la barra, sus colas para entrar al baño y sus pesados de turno. Y lo malo que tienen los pesados de turno en los bares es que cuando se pasan de la raya (no especificaré qué tipo de raya,jaja)se forma el lío. Y menos mal que tuve quien me defendiera, porque yo a la hora de la verdad me achanto y no sé reaccionar.

El fín de fiesta ideal para mí hubiera sido un desayuno temprano con churos y porras después de haberme hartado de reir y de bailar. Pero en su lugar tuve que ver los primeros rayitos de sol del día mientras esperaba el autobus, dado el lamentable estado en que se encontraba nuestro chofer de gaurdia.

3 comentarios:

Blanca dijo...

Es como cuando vas de boda, que no hay una en la que falte "Paquito el chocolatero" y ahí todo el mundo a las pista :-) Para la próxima fiesta a ver si te puedes tomar esos churros ...
Un abrazo enorme.

__MARÍA__ dijo...

Hoy lunes estoy recordando algunas "cosillas" de mi noche loca del sábado que ayer me era imposible recordar.
¡Que me quiten lo bailao!
¡Ole, ole y ole!

Besos

Lovely dijo...

Mariaaaa!!! Chiquilla, no nos dejes así, ahora tienes que contarlo, jajajja...