27 octubre, 2013

Coser y cantar


Siempre me ha gustado mucho hacer cositas por mi cuenta, porque como puedes imaginarte tengo unos índices de creatividad elevadísimos. Lo mismo me atrevo con la pintura que con la albañilería o cualquier manualidad que se me presente. Pero todavía hay algo que tengo pendiente.

Hace ya unos cuantos años me compré una maquinita de coser muy completita y coqueta con la que pretendía hacer mis primeros pinitos de costura. Pero por cosas de la vida que suceden cuando una menos se lo espera, tuve que deshacerme de ella.

Años después me llegó como herencia de mi madrina su máquina de coser, con la que ella hacía virguerías y a la que yo aún no le he sacado ningún partido. La tengo olvidada e un rincón a la espera de que un día me de el arrebato . Pero es que tiene algo que me impone y hace que no me atreva con ella. Para empezar es tan diferente a la que tuve y han pasado tantos años que no sé ni por dónde meterle mano. Más de una vez me he quedado mirándola estupefacta y siempre acabo dejándolo para otro momento.

Y me he propuesto aprender, empezar por lo menos a probar porque creo que dentro mí hay una gran diseñadora que está luchando como una jabata por aflorar y cuando ese momento llegue... ¡Tiembla Mundo!!!.

2 comentarios:

María A. Marín dijo...

¡Uy uyuyuy!
¡Que ganas me están entrando de esperar tus creaciones!
Hay un refrán (muy cazurro y feo) que dice "Cortando cojones se aprende a capar"
Así que ¡manos a la obra!

Besos

Lunaria dijo...

Claro que sí. Todo es ponerse. Yo la uso poco, pero para arreglos es mi compañera fiel. La de apuros de los que me ha sacado!