22 enero, 2006

Kilillos de más

La Báscula. Ese aparato del demonio, ese instrumento de tortura psicológica, esa máquina de la verdad..... La mía está escondida en un rinconcito del baño. Me la regaló mi hermana (imaginate la cara que se me quedó cuando abrí el paquete). Es muy bonita, de diseño, una báscula muy fashion pero tan cruel como las demás. No la utilizo nunca. Mi forma de saber si estoy pasándome un poco es haciendo la prueba del pantalón, el método de toda la vida, vamos. Cuando empiezo a notarme los tejanos demasiado ajustados es que algo no va bien.
Y después de estas fiestas, y con la ansiedad que tengo ultimamente, que me da por comer de forma descontrolada y compulsiva (si es algo dulce mejor), pues me noto como un globo.
Esta vez no me ha hecho falta hacer la prueba del pantalón, porque los 4 kilos que he cogido se notan bastante bien a simple vista. 4 Kilos, lo sé porque hoy sí que me he pesado, no lo he podido evitar.

4 Kilos, que procuraré bajar bebiendo agüita del grifo, dejando los atracones de galletas y el chocolate con churros... y hasta que lo consiga tendré que disimularlos como pueda. Estoy barajando posibilidades: apuntarme al look Rappel, con amplias y coloridas túnicas o bien hacerme con una elegante y sexy faja de cuerpo entero que modele mi silueta . Algo como ésto....





1 comentario:

__MARÍA__ dijo...

Sí querida, eso nos pasa después de los excesos de estas fietas, y enseguida venga a pensar en que somos ¡las más gordas del mundo!
Claro que ves a esa chica que tiene tropecientos kilos más que tú, y te vas conformando.
Lo mejor, según me va a mí, es aligerar las cenas sobre todo, y de cada plato me como la mitad.
¡Viva la gordura por comer!
Un saludo de María