17 abril, 2011

Rodar y rodar



La Virgen del Perpetuo Socorro... ¡SOCORRO!
Esto es increíble. Me hice una promesa a mí misma y la he vuelto a incumplir (qué poca palabra tengo, por dió!). Pero es que no ha sido culpa mía, de verdad.
Yo Pensaba, Yo Creía son hijos de nosequién. Vale, tampoco soy muy buena con el refranero popular, lo admito.

El caso es que así, de pronto, de la forma más inesperada he pasado de tener una idea embrionaria en mi cabecita de alcornoque a verme con una relidad entre las manos. Una realidad muy esperada por otra parte, así que más felíz que una perdiz. Pero es inevitable que alguien tan volátil y culo inquieto como yo experimente algún que otro vértigo ante la idea de permanecer atada por siempre jamás (esperemos que no sea tanto).

Efectivamente, el consuelo que me queda es que nada es para siempre y en cuanto pueda me liberaré de esas pesadas cadenas!!. Vaya, veo que el dramatismo va subiendo enteros así que me centraré en la parte positiva....

Cambio de residencia - domicilio - dirección postal a la que me remitan las facturas y la propaganda electoral - sitio donde dormir - ubicación espacial (ventanas al Sur!!).

Cambio de planes.
Cambios.
Cambios.
Vuelta a empezar.... ¡Me encanta!!



(Tiene delito el traductor)

2 comentarios:

María dijo...

Querida Lovely: El que no cambia es el poste.
A mí eso de la inmovilidad me da un tufo que no veas.
Quédate y que los demás bailen a tu alrededor...no sé si me he explicado bien.

Besos

Lovely dijo...

Hola María, guapa, qué razón tienes!! jajajjaja