26 mayo, 2008

Larga es la espera...



Hace muchos muchos años, en el verano de 1986, durante una bonita noche de agosto en un pueblecito de Soria, una joven miraba hacia el cielo estrellado y pedía tres deseos a tres estrellas fugaces. Siempre pedía los mismos y nunca eran cosas difíciles de conseguir (pese a ser muy soñadora, también era realista). Dos de los tres se cumplieron.

Un verano más tarde la misma joven miraba otro cielo cuajado de estrellas en otro pueblecito de La Rioja durante una lluvia de perseidas. "Las lágrimas de San Lorenzo", las llaman, aunque no eran esas las que empañaban sus ojos y resbalaban por sus mejillas. Volvió a formular sus tres deseos,y de nuevo se cumplieron dos. No era un mal promedio, pero el que de verdad le importaba se resistía.

Al final de ese mismo verano el tercer deseo rozó su cara, se posó en sus labios y salió volando de su vida...y ella no supo hacer nada para retenerlo.
Pero no perdió ni la Fe, ni la Esperanza, y aunque con los años sus deseos fueron cambiando, contínuamente miraba al cielo y depositaba sus sueños en las estrellas.
Y muchos muchos años después ese tercer deseo, el que pidió a la estrella más perezosa del universo, volvió a planear por su vida pero tampoco pudo quedarse. Lo único que quedaba por hacer era creer, querer, esperar, luchar y confiar.
***
Cuando uno no tiene la posibilidad de hacer nada para conseguir lo que de verdad quiere, solo queda confiar, seguir soñando y esperar.... esperar a que tu destino se vaya cumpliendo (larga es la espera p'a quien espera, pero más larga es la espera sin saber lo que se espera...¡Cuánta sabiduría concentrada en una sola frase!).

Y si el destino te devuelve aquello con lo que soñaste, aquello que un día esperaste y no pudiste lograr, no lo dudes y lucha por ello. Porque cuanto más te cuesta conseguir una cosa, más la deseas y más la valoras. Muchas veces la espera se hace eterna, sobre todo cuando la paciencia no es una de las virtudes que te adornan, pero hasta de eso puedes aprender.
A veces la lucha es larga y pesada y te hace dudar de si merece la pena el sacrificio. Pero eso solo lo sabrás si llegas hasta el final. En tí está aceptar o no tu propio reto.
Y a mí los retos me pierden.

¡Estrellita, estrellita, nunca dejes de caer!!


(*) Cualquier parecido con la realidad NO es mera casualidad. Durante la realización de este bodrio no se ha maltratado a ninguna estrella, ni perseida, ni a San Lorenzo de cuyas lágrimas desconocemos la causa.



Llegó sin permiso
la estrella de antaño
la que antes era solo luz.

Cayó de repente
desde el azul del mundo
y el corazón se me encogió.

5 comentarios:

Lovely dijo...

Lógicamente hace falta que el objeto de nuestro deseo se deje querer; es decir, comparta el mismo sueño, por que si no.... me cagüen las estrellas y la madre que las trajo!

Luis dijo...

Este post encaja con la definición de "bonito"...

Siempre el deseo que no logramos es el que más deseamos... en parte por que el no conseguirlo hace que lo deseemos cada vez más....o quizá no lo conseguimos porque es el más difícil...

Yo también tengo un par de buenos recuerdos de una noche de San Lorenzo en una playa al norte de Coruña..."como lágrimas en la lluvia se irán".

Hairblue dijo...

Tengo que dejar de pedir a las estrellas la paz mundial, así nunca se me cumple nada...

Bohemia dijo...

Snif...yo nunca he visto una estrella fugaz...me las invento...

BSS

Winnie dijo...

Ay! la espera, a veces me canso de esperar y esperar. Toda la vida esperando!. Ay! que hacer cuando todo se complica?. Yo si he visto estrellas fugaces, he visto ilusión... Y claro! si la otra parte no cree en las estrellas? que hacemos? convertirlo?...Es muss sein! (¡Tiene que ser!)
Muaks