10 abril, 2008

Haciendo la compra



El desayuno es mi comida favorita del día. Creo que sobre ésto ya he hablado alguna vez, pero soy así de repetitiva y monotemática. Pero como te iba diciendo, yo disfruto desayunando, tomandome mi zumito de naranjitas (que no me falten), y mis cereales favoritos en mi tazón favorito, con mi cafetito, y si cuadran unas tostadas con mermelada y mantequilla, mejor que mejor.

Pero hay días nefastos en los que te levantas y encuentras que ¡Horror! se te olvidó comprar cereales ayer. Bueno, no pasa nada, te haces unas tostaditas y ya está... Pero entonces descubres que en la bolsa de pan Bimbo solo hay aire, una rebanada medio enmohecida y la de del fondo ,que no vale para nada. Olfateas la que tiene moho y finalmente decides que aunque de ahí surgiera la penicilina, no tienes hoy el cuerpo para experimentos científicos. Así que las tiras a la basura. Y vas a por las naranjas. Y tampoco quedan. Y te haces un café, pero casi no hay leche, y tienes que rebañar el azucarero para obtener su dulce premio, aunque acabas utilizando un azucarillo que te trajiste de recuerdo en tu última escapada (Cafetería Tramontana, La Antilla, nunca te olvidaré).

Y es que hay veces que he llegado a desayunarme la propaganda del Nescafé!!. Y en ocasiones he mirado con envidia la comida de mi gato, lo confieso. Pero vivir sola y comer fuera de casa todos los días es lo que tiene : sus ventajas y sus desventajas. Y de hoy no pasa que vuelva al súper a hacer provisión de víveres. Aunque sé que acabaré tirando esos yogures que caducaron el día 24 del mes pasado (los guardaba con cariño, como recuerdo de tal fecha), el bote de mayonesa que abrí por año nuevo, esa punta de lomo ibérico que tiene pinta de salir andando por su propio pie, la lechuga desmayada y las cebollas envejecidas que vieron como pasaba su última oportunidad de cumplir su función en el mundo: suplir la falta de vitaminas de esta pedazo de carnívora (donde esté un chuletón, que se quiten mil coliflores).

Y todo esto para decir que tengo que rellenar la nevera.
Ah! pues lo siguiente va a ser aprender a cocinar algo más que mis afamados platos de los que ya hice gala en anteriores ocasiones. ¿Gustas? PINCHA AQUÍ

8 comentarios:

__MARÍA__ dijo...

Un consejo: aprovecha y lo tiras todo, limpias la nevera y borrón y cuenta nueva.
En mi caso, aprendí a cocinar con el libro de Simone Ortega: "1080 recetas de cocina"
Si te tuviera cerca, te lo regalaría.
Bueno, ¡suerte y al toro!

Besito

Beatriz dijo...

Jajajajaja! Me siento identificada con esos yogures y cebolla :)

Patri dijo...

Ey....je, que a mi eso que cuentas es como si lo hubieras escrito por mi. El desayuno es para mi la comida del día..y yo añado bastantes más cosas a ese desayuno que describes. Hoy, justamente hoy me siento más identificada que nunca. Mi nevera me va a denunciar!. Un abrazo guapa. Me extrañó no contestarás al email en respuesta al tuyo, te llegó. (ultimamente gmail) me juega tremendas jugadas. Un abrazo princesa

Jokin dijo...

yo tambien tengo muy gratos recuerdos de la antilla y de un restaurante de aracena donde no pude ver las grutas pero si comer con las dos personas mas importantes de mi vida....pero nunca dejo vacia la nevera

Jokin dijo...

uf me vas a identificar jajajajajq

Felipe Jokin dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lovely dijo...

Aracena Forever!

Luis dijo...

Es curioso... no sabes lo que me identifico con lo que has escrito... pero seguro que tu no tienes alpinistas austriacos...(lee en el link y lo comprenderás)...

http://chaquetinaporsirefresca.blogspot.com/2008/02/rigores-invernales.html